Diferentes estudios han constatado que la bahía de Pasaia es, en la actualidad, la zona más deprimida económicamente de todo Euskadi y donde se presentan mayores niveles de marginalidad.
La no construcción del puerto exterior y la perspectiva de una lenta muerte del actual, amén de impedir una auténtica e integral regeneración de la bahía, no haría sino agudizar esa crítica situación y supondría el mazazo final para la economía del entorno.
|
Por el contrario, la salida del puerto al exterior permitiría poner en valor zonas ahora monopolizadas por la actividad portuaria. Y todo el proceso regenerativo del interior y de la construcción del nuevo puerto serviría en sí mismo de impulso durante al menos los próximos doce años, después de los cuales nos encontraremos con dos nuevos pasaias cargados de un halagüeño futuro. |